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Parte 1, Akashaja, yoga y desarrollo humano - nuestra experiencia:

Actualizado: 5 de oct de 2018

En principios del 2017, Luz, ciudadana colombiana con nacionalidad suiza y residente en dicho país por más de 20 años, organizaba todo para devolverse a su tierra natal a realizar su proyecto de vida, que más adelante se denominó Akashaja: Yoga y desarrollo humano.

Para desarrollar la planta física contactó con su familia, su hermano Jorge Alonso, y su sobrino Juan Gabriel, ambos arquitectos miembros de Hauzer Arquitectura.


En Junio de 2017, tras adquirir el terreno, se comenzaron a hacer los diseños para lo que en principio sería la casa de la propietaria, esto tardó poco más de un mes, pues la construcción inició en Agosto; quien fuese el dueño del terreno ahora era el maestro de obra civil; se pretendió utilizar lo que más se pudiera de una edificación pre-existente, pero los trabajos se detuvieron por diferencias con los constructores en guadua, quienes estaban próximos a iniciar trabajos; únicamente se realizaron los pedestales para las guaduas, y algunos paneles prefabricados en guadua.

Los paneles resultaron no ser una opción práctica, pues la guadua es un material demasiado heterogéneo (anisotrópico), sus dimensiones son diferentes en cada centímetro de altura, y además es un material vivo, respira constantemente y sus dimensiones cambian; todo esto llevaba a que los paneles había que desarmarlos, pues no se ajustaban a las dimensiones requeridas (aunque en principio lo hacían).



La pausa sirvió para adelantar obras de infraestructura en la finca tales como senderos o tanques para reserva de agua potable, a la vez que se decidió cambiar el proyecto: La construcción inicial ya no sería la vivienda de la propietaria sino que sería la matriz, el edificio principal del centro de yoga.

Pero habiéndose hecho ya las bases y algunos muros prefabricados hubo que adaptar el nuevo diseño, por lo que se mantuvo muy ortogonal; se buscó entonces darle relevancia por sobre otros edificios en guadua usando otros elementos: Diagonales y grandes volados, claraboyas, forjas con geometría sagrada, cubiertas verdes, un altillo mirador, muros curvos, entre otras ideas, surgieron para este fin. La obra se reanudó en Noviembre.



Como parte de una empresa de construcción en guadua llegaron quienes hoy componen el grupo WIOH y como carpintero llegó Hernando Guzmán (viejo conocido de Jorge), a la vez que se adelantaban diálogos con Esenergy S.A.S para la energía solar en el proyecto, todos ahora miembros de Hauzer Arquitectura.


La obra fue un proceso de aprendizaje y de audacia, pues ocurrieron eventualidades que no se previeron y nos enseñaron sobre los materiales; destacamos las siguientes:



1- Altillo: En él sucedieron varias cosas, inicialmente se quería que las personas estuvieran sentadas y las guaduas de unión se cortaron e izaron para dicho uso, sin embargo luego se decidió aumentar la altura del altillo, por lo que hubo que alargar las guaduas de unión (añadiendo un pedazo de guadua con un alma rellena en concreto), lo cual no es recomendable ya que se fragmenta la estructura, sin embargo como las columnas se componen de 5 guaduas y el añadido sólo fue en una de ellas (que es además la que no carga) no representa un riesgo estructural.


En principio iba a tener piso en madera, sin embargo por costos se decidió cambiarlo a concreto; pronto nos dimos cuenta de que el tercer nivel pesaba más que el segundo, lo que hacía que se moviera la estructura, por lo que hubo que tumbar la placa y volver a la idea original de madera.


Por último, se había planteado una cubierta con guaduas sangradas para curvarlas, que soportarían una cubierta en vidrio, y en principio su resistencia era suficiente para esto, sin embargo la exposición al sol las debilitó notoriamente y hubo que retirarlas para cambiar por una estructura en madera.


2- Muro curvo y muro vacío: Las forjas metálicas con geometría sagrada se encuentran en toda una fachada de la matriz, pero su realización tardó más de lo esperado y hubo que seguir la obra dejando toda esa fachada vacía; posteriormente se realizó un muro curvo con latas de guadua en el segundo nive (para ganar espacio para estanterías) y este ejerció presión sobre toda la casa, el muro vacío de las forjas cedió, la columna se dobló y la viga del entrepiso se comprimió; hubo que corregir esto halando la casa con un malacate de 2 toneladas de capacidad mientras llegaban las forjas para armar los muros; lo sorprendente en este proceso fue la demostración de la capacidad de la guadua, pues la columna y la viga volvieron a su posición y forma originales sin una sola fisura.


Parte 2