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Aptitudes básicas de un arquitecto

Actualizado: 5 de oct de 2018

Todos tenemos el potencial de ser arquitectos, sin embargo, para aquellos que lo ejercemos como profesión, hay una serie de aptitudes esenciales que debemos desarrollar.


Visualizar en tres dimensiones (o más)

Para que un proyecto sea exitoso debe haber un buen diseño, y para que un proceso de diseño sea exitoso debe haber un arquitecto que pueda visualizar y vivir lo que aún no se ha construido y ser capaz de plasmarlo en un plano.

Observar mentalmente los espacios de los proyectos, con materiales, con alturas, con temperatura, y como se comportarán ante los embates del tiempo y la naturaleza: La lluvia, el sol, la fauna, la flora, la humedad, el viento; como se construirá, como se harán las redes de servicios, la modulación de la estructura, hasta la cantidad de hierros que pueda requerir, entre muchas otras cosas.

Ser capaz de habitar algo que aún no existe, ser capaz de ser el primer habitante de los proyectos.



Planimetría clara

Para la correcta ejecución de una obra es esencial un plano cuyos trazos, intensidades y grosores de línea, símbolos, cotas, nombres, achurados, etc, transmitan correctamente la intención y plasmen en dos dimensiones algo que debe ser ejecutado en tres dimensiones. Además es importante tener los planos técnicos para instalaciones y los detalles constructivos para aquello que lo requiera, anticipándose a posibles contratiempos en obra.



Anticipación

Para los arquitectos que dirijamos las obras es esencial preveer eventualidades; una obra suele ser un proceso muy complejo y es perfectamente posible que, aunque el diseño sea muy detallado, existan cosas que no se hayan tenido en cuenta, por ello estar presente en la obra, teniendo visión clara de lo que se hace y lo que se va a hacer, y entendiendo la manera de trabajar de quienes construyen, permite saber los pasos a seguir e incluso a evitar errores.



Serenidad

Las obras son procesos estresantes para todos los que allí se encuentren, desde el ayudante de menor rango, hasta el dueño, pasando por carpinteros, ebanistas, arquitectos, ingenieros, etc, y si es el arquitecto quien está a la cabeza, debe saber manejar los egos de todos, empezando por el suyo, y entender y hacer sentir a todos que son importantes, pues mantener un buen ambiente es esencial no solo para que la obra fluya, sino para evitar accidentes y cargar el ambiente de buena energía.



Entendimiento de las fuerzas que actúan en un proyecto

No, no hablamos de conocer las formulas para hacer cálculos estructurales con exactitud, pues para esto hay especialistas (los ingenieros), sino de comprender como estas (llamese compresión paralela, flexocompresión, tensión, torsión, etc.) pueden afectar al proyecto y a cada uno de sus elementos, no solo a la estructura (acabados, marcos y ventanas, mobiliario, etc); y es que quien da la forma al proyecto pensando en todo esto es el arquitecto, y si el no entiende bien como trabajarán las fuerzas en él está haciendo incompleto su trabajo, arriesgándose a que la forma cambie, dándole al ingeniero la última palabra para tomar decisiones que afectarán algo para lo cual el no ha sido enseñado, la estética del proyecto.



Conocimiento y comunicación

La comunicación y el conocimiento del arquitecto no se limitan solo a los planos, debe saber absolutamente todo sobre el proyecto, desde los costos y tiempos de ejecución hasta los materiales y cómo se construirá cada cosa, y si hay algo que no sabe, debe investigar, y si hay algo que no pueda investigar porque el tiempo apremia, debe usar aquello que hace que la arquitectura sea considerada un arte, la imaginación; pero una imaginación consciente de lo que se quiere hacer y como llegar a ello de la manera más práctica y económica sin comprometer la calidad, en diálogo constante con aquellos que tienen ese conocimiento del cual el arquitecto carece, todo en pro de la obra.